Ahí estaba, siempre llegando a donde nadie lo esperaba, quedándose donde nadie lo necesitaba, yéndose de donde todavía no habia averiguado si alguien lo quería (¿alguien lo quiso?).
Hablaba cuando debía estar callado y se callaba cuando alguien esperaba una palabra suya (¿alguien la esperó?).
Escribía lo que no servía (¿algo sirvió?) y se quedaba con las buenas ideas (¿las tuvo?) en forma de sólo ideas.
Se mantenía serio cuando debía reir, lloraba solo cuando debía hacerlo frente a alguien (¿alguien quiso verlo en esa situación?).
Seguía recordando cuando debería haber olvidado, tenía demasiada facilidad para recordar todo lo que había hecho mal (¿hizo algo bien?) y darle vueltas y vueltas en la mente.
El último pensamiento que tuvo fue que, otra vez, estaba equivocado. Estaba muriendo cuando se dio cuenta de que, en realidad, quería vivir. Otra vez quedó pensando en lo que estaba mal pero nada podía cambiar, ya era demasiado tarde.
sábado, 21 de agosto de 2010
jueves, 1 de julio de 2010
Testigo
"—Vos no podrías —dijo—. Vos pensás demasiado antes de hacer nada.
—Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción, bobalina.
—Partís del principio —dijo la Maga—. Qué complicado. Vos sos como un testigo, sos el que va al museo y mira los cuadros. Quiero decir que los cuadros están ahí y vos en el museo, cerca y lejos al mismo tiempo. Yo soy un cuadro, Rocamadour es un cuadro. Etienne es un cuadro, esta pieza es un cuadro. Vos creés que estás en esta pieza, pero no estás. Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza."*
La Maga, hablándole a Horacio... aunque bien podría ser yo quien esté en su lugar. Así voy siempre, siendo testigo de la vida, viviéndola muy poco. Pensando demasiado. Y mientras pienso y observo, las oportunidades se pasan, la vida se va mientras estoy pensando en otra cosa.
Separando el mundo en "el resto" y "yo"... Las cosas siempre le pasan a los demás. Quiero poder salir pero, otra vez, sólo me estoy observando. Soy un testigo de mí mismo.
* Fragmento de "Rayuela", de Julio Cortázar
—Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción, bobalina.
—Partís del principio —dijo la Maga—. Qué complicado. Vos sos como un testigo, sos el que va al museo y mira los cuadros. Quiero decir que los cuadros están ahí y vos en el museo, cerca y lejos al mismo tiempo. Yo soy un cuadro, Rocamadour es un cuadro. Etienne es un cuadro, esta pieza es un cuadro. Vos creés que estás en esta pieza, pero no estás. Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza."*
La Maga, hablándole a Horacio... aunque bien podría ser yo quien esté en su lugar. Así voy siempre, siendo testigo de la vida, viviéndola muy poco. Pensando demasiado. Y mientras pienso y observo, las oportunidades se pasan, la vida se va mientras estoy pensando en otra cosa.
Separando el mundo en "el resto" y "yo"... Las cosas siempre le pasan a los demás. Quiero poder salir pero, otra vez, sólo me estoy observando. Soy un testigo de mí mismo.
* Fragmento de "Rayuela", de Julio Cortázar
viernes, 25 de junio de 2010
Amanecer, ocaso
Como una representación periódica de la vida, cada 24 horas se repite un ciclo. Con las primeras luces de cada día comienza un nuevo nacimiento. Volvemos a ver un mundo que, a pesar de todo, siempre será en gran parte desconocido.
Los primeros sonidos nos recuerdan que nunca estamos completamente solos. Siempre podemos tener, al menos, un pájaro dispuesto a regalarnos su canto desinteresadamente.
A medida que el sol parece avanzar cruzando el cielo, comienza la actividad diaria. Los pájaros que antes nos regalaron su canto ahora callan y salen en busca de su primer alimento. La gente comienza sus actividades: trabajo, estudio, incluso el ocio.
El tiempo, esa dimensión sobre la que no podemos decidir nada, sigue su curso como siempre. Llega el crepúsculo y el color rojizo del cielo nos muestra un día ya herido de muerte. Los que durante el amanecer iniciaron sus actividades, ahora las están concluyendo y están iniciando la vuelta al hogar.
Otro día ha concluido. Una pseudo muerte se apodera de esta parte del mundo.
Pero algunos seguimos vivos, observando la belleza que se puede encontrar en la oscuridad y el silencio. Y, mientras hacemos esto, el tiempo, claro, sigue su curso. Y otra vez las luces del alba nos marcan un nacimiento, mientras el sueño nos empuja a ese estado en el que estaba el mundo hace un rato.
En un acto de modestísima rebeldía, "morimos" cuando un día nace.
Finalmente, más tarde o más temprano, y después de presenciar tantas representaciones de la vida, un ocaso llegará a nosotros. Quizás también lleguemos a apreciar la belleza del silencio y la oscuridad que trae, pero no veremos otro nacimiento. Quizás alguien nos recuerde durante algún tiempo, pero la historia habrá terminado.
Los primeros sonidos nos recuerdan que nunca estamos completamente solos. Siempre podemos tener, al menos, un pájaro dispuesto a regalarnos su canto desinteresadamente.
A medida que el sol parece avanzar cruzando el cielo, comienza la actividad diaria. Los pájaros que antes nos regalaron su canto ahora callan y salen en busca de su primer alimento. La gente comienza sus actividades: trabajo, estudio, incluso el ocio.
El tiempo, esa dimensión sobre la que no podemos decidir nada, sigue su curso como siempre. Llega el crepúsculo y el color rojizo del cielo nos muestra un día ya herido de muerte. Los que durante el amanecer iniciaron sus actividades, ahora las están concluyendo y están iniciando la vuelta al hogar.
Otro día ha concluido. Una pseudo muerte se apodera de esta parte del mundo.
Pero algunos seguimos vivos, observando la belleza que se puede encontrar en la oscuridad y el silencio. Y, mientras hacemos esto, el tiempo, claro, sigue su curso. Y otra vez las luces del alba nos marcan un nacimiento, mientras el sueño nos empuja a ese estado en el que estaba el mundo hace un rato.
En un acto de modestísima rebeldía, "morimos" cuando un día nace.
Finalmente, más tarde o más temprano, y después de presenciar tantas representaciones de la vida, un ocaso llegará a nosotros. Quizás también lleguemos a apreciar la belleza del silencio y la oscuridad que trae, pero no veremos otro nacimiento. Quizás alguien nos recuerde durante algún tiempo, pero la historia habrá terminado.
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